
A veces pienso en hacerte un regalo,
No serán rosas,
No será una carta o un poema de amor.
Será mi despedida, aquella que tal vez deseas.
Pienso en lo bello que puede ser
Para ti un obsequio así, aunque para mi sea el fin.
Muy pronto te llegará, no desesperes,
Deja que mi corazón resigne
Y entonces, te llamaré por teléfono
Y te diré, Adiós…
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