jueves, 21 de mayo de 2009

Bastara... Solo bastara!


Y el desierto fue tan cierto que seco tus palabras
Y el mar fue tan profundo que inundó mis ojos
El invierno fue tan frió que helo tus sentimientos
El otoño es tan dorado que fui rico estando a tu lado
La primavera se me escapo entre tu belleza florcita mía.
El verano fue tan cruel que apareciste, guiñándole el ojo al frió
Cuantas noches mi almohada me seco las lagrimas,
cuantas noches sintió la desesperación,
el desamor, la ignorancia,
ella secaba mis lagrimas y me abrazaba,
me decía en un susurro delicado que te amara,
que eras así, que las personas no cambian,
y yo le contestaba que solo quería un poco de amor,
un poco de comprensión.
Por eso, hoy estas leyendo esto quizás
Pero nunca vas a llegar a comprenderlo…

jueves, 14 de mayo de 2009

Ya no lo sé...


Estoy sentado frente al hogar y tengo frió
Veo consumir ese fuego que alguna vez nos unió
Y pienso el porque de una puerta abierta,
De un desalojo sin alojo,
De una mentira sin verdad.
Suspiro sorbo a sorbo de esta copa rota
Mientras siento ese ardor placentero
Del no querer volver atrás.
Siento el sabor sal de una vana lágrima
Que surgió ganadora de este compás
De palabras vacías que cruzamos.
Mi corazón, arrastrado como una simple
Hoja otoñal que nos aborda
Como aquella mañana en que te vi.
No quiero ser un ente ajeno a lo que siento.
TE EXTRAÑO…

Absolucion...


Te absuelvo del recuerdo mío que por momentos pertenece a tu memoria,
y que sin poder describir el detalle de ningún instante se aparece repentino en tu pensar veloz de alguna noche.

Te absuelvo de mi nombre, de mi piel y de mi cuerpo,
que tal vez sin poder ordenar esas formas las deseas inconsciente en ese sueño atrevido que me acerca y que te abriga.

Te absuelvo de la locura y de la calma.
Esa que pudiste acaparar quedándote conmigo,
del deseo incontrolable de ese rato de placer que creímos merecido.

Te absuelvo de esta historia de pasiones y cobardes,
de finales inventados y verdades mantenidas ,
de inmediatez que saciaba
y eternidad que dolía.

Un regalo que nunca fue...


Espero que al escribirte no te cause sorpresa, ya que lo único que quiero es poderte manifestar algunas cosas que por los motivos que vos misma conoces, que ambos conocemos, y hasta ahí nomas también, no se ha podido hacer de manera más personal, quisiera comenzar por decirte que como siempre te dije, nunca quise ni he querido que las cosas se vean como si fuera una competencia donde hay que buscar un culpable cuando algo sale mal, siempre quise darte de mi lo mejor, lo mas profundo y lo mas sincero.
Si en alguna oportunidad mis palabras fueron fuertes fue por que era necesario hacer que entraras en razón, quise que aprendieras y aprender al mismo tiempo, y se que algo te dejo después de todo, se que te vas a preguntar que paso con todo ese sentimiento que en mas de una oportunidad no expresamos, ese sentimiento que seria mentira el decirte que ya no esta, son cosas que no se cambian ni se borran de la noche a la mañana, pero no es el sentimiento el único factor primordial en una relación, vos mejor que nadie sabes que fueron muchas las cosas que me hiciste sentir en oportunidades diferentes, cosas que me causaron un terrible dolor y felicidad al mismo tiempo, y que pensando en ese sentimiento avale la razón de seguir adelante, pero fue inútil, ya que mientras mas andábamos mas nos metiamos en un viaje sin retorno, un viaje que nos llenaba de cosas amargas y muchos sinsabores.
Sé que me toca a mi asumir la responsabilidad de dejar las cosas asi y hoy en dia tomar una decisión así de fuerte, pero no me importa por que de no haberlo hecho así, y de haber continuado las cosas como eran, al final de todo nos hubiéramos hecho demasiado daño y es lo menos que quiero y si estoy consiente, pero mas adelante el daño podria ser mas grande, mas fuerte y eso no lo quiero, hay infinidades de recuerdos, detalles y muchísimas cosas mas que me unen a vos y que nunca voy a olvidar sin que te des cuenta, cosas que nunca nadie entenderá, por que fueron construidas por nosotros dos y solo vos me hiciste sentirlas, no quisiera que quedara en mi un mal recuerdo, un trago amargo, que cuesta mucho tragar, mas bien voy a guardar lo bonito, voy a guardar cada eeeiii, que siempre va a estar presente en alguna conversación mia… Ahora te lo robe! Jaja…No creo que exista nunca nadie alguien que vuelva a crear esto en mi, ese lugar te lo ganaste vos, y será tuyo para siempre, todo lo que te di de mi en este tiempo te lo entregue desde lo mas adentro de mi ser y si te lo di es por que es tuyo y siempre lo va a ser, cada detalle, cada caricia, cada palabra, el mas mínimo de los gestos y hasta las mas intensa intimidad, en cada uno de esos momentos me entregue a vos de tal manera que solo vas a ser vos la que se encuentre entre mis venas.
Espero que el recuerdo mutuo sea bello y que algún día podamos ser verdaderos amigos, sos una Mujer extraordinaria, con un potencial que ni siquiera vos misma te has dado cuenta, yo quise ayudarte a explotarlo y falle, pero segui adelante, la vida te depara muchas cosas hermosas y gratas y tene presente lo que siempre te dije cuando todo esto empezó, “Aun cuando las cosas algún día acaben, siempre voy a estar ahí para ayudarte”…..Besos bomboncito, te deseo lo mejor de esta vida, lastima que todo se termino así.
Quien te ama mas de lo que tu imaginas…
Yo….













Te lo iba a dar hoy… Pero esa ultima lagrima, me cambio la vida de nuevo… No puedo hacer otra cosa, mas que extrañarte de nuevo…

miércoles, 13 de mayo de 2009

Mi ultimo regalo...


A veces pienso en hacerte un regalo,
No serán rosas,
No será una carta o un poema de amor.


Será mi despedida, aquella que tal vez deseas.
Pienso en lo bello que puede ser
Para ti un obsequio así, aunque para mi sea el fin.


Muy pronto te llegará, no desesperes,
Deja que mi corazón resigne
Y entonces, te llamaré por teléfono
Y te diré, Adiós…

martes, 12 de mayo de 2009

Veo...


Abro mis ojos
veo el cielo, el cielo me ve a mi
miro las estrellas, veo como me miran
miro el mar, escucho como me habla
el cielo es el mismo, si
pero hoy parece distinto
las estrellas son las mismas que ayer
pero hoy parecen distintas
el mar, sereno y calmo
parece distinto hoy.
Mire mi brazo cual almohada
miro tu cara cual soñe
miro tus ojos y veo tu mirar
obeservo tu mirar en mi cara
y mi cara sonrie
o tal vez refleje mi alegria.
Veo tu mirada al futuro
y me pregunto... Cuanto abarca tu mirada?
Veo en ella mi reflejo,
el reflejo de lo que no somos,
o de algo que nunca fuimos.
Veo en ella ese cielo,
en ella estan esas estrellas.
Veo tu mirada y no comprendo como es que el mar suena asi,
veo tu mirarda y me doy cuenta que el cielo se enoja,
que las estrellas se enojan,
y sigo ahi en tu mirada.
Observo que el cielo oscuro se aclara,
y creo que es para mirar tus ojos tambien
para apreciar lo que anhelo yo...
Entonces...
Las estrellas corren desesperadas,
sera que acaso ya vieron eso?
Ahi esta el mar, tan cerca
admiro su color su belleza,
es diferente...
Tal vez, porque por un momento lo veo con tus ojos
veo todo mas claro hoy.
Me prestaste tus ojos
y con ellos todo es diferente,
miro nuevamente las estrellas y no estan,
ya me doy cuenta, fue verte a los ojos
y eso alcanzo para que celosas se enojaran,
porque perdieron el brillo y con el,
todo su encanto...
Levanto la vista al cielo, percibo que se hizo mas claro,
sera para que pueda admirarlo?
Pues las oscuridad parece haberme cegado.
Pero si vi al cielo, tambien las estrellas
y lo se, se ven tan distintas ahora...
Desde tus ojos todo se ve tan diferente,
incluso yo, que me pierdo en el tiempo,
en el calor de tu cuerpo y me despierto
porque te despertas vos.
Es ahora de caminar,
quedarnos ahi es estar en jaque...
Correr el riesgo, yo sobretodo,
de perdernos en una mirada.
Y tal vez el mundo, corra el riesgo
que el cielo no oscurezca mas
que las estrellas no salgan mas...
Por las dudas bombon,
caminemos de la mano.
Sé lo que tus ojos pueden hacer
mejor caminemos
no quiero que el mundo me eche la culpa
si mañana todo es diferente.

lunes, 11 de mayo de 2009

Nada, como la nada misma...


Quiero callar al silencio

Salir corriendo a ningún lado

Vivir el hoy en otros tiempos

Morir en un jaque constante

O algún juego de cartas remoto

Ya no seguir viviendo esto por otros.

Hoy sabemos que te perdí…

Mas no te pido que lo entiendas

Solo me quedo con eso de vos

Que alguna vez me hiciste sentir,

Esa luz mi alma iluminó,

Esa miel que sentí vestir tus labios.

El impulso de vencer algo

Que no pude lograr,

Y el miedo a ganar aquello

Por lo que me deje vencer…











… No quiero sentirme ajeno a lo que siento.

domingo, 10 de mayo de 2009

El Club del Fracaso


El Club de Fracaso tiene una historia tan interesante como dudosa, y tanto le cabe este último adjetivo que es hasta dudosa de ser interesante.
Según comentó alguien en una de esas reuniones que tienden a disiparse en la memoria de los presentes, el club en sí no es más que la unión errática y desordenada de personas y personajes que “no”. En aquel momento alguien tuvo la intención de preguntar “que no qué”, pero las dos terceras partes de las inquisiciones que realizamos en cualquier conversación están de más si nos tomamos un breve respiro para pensarlas.
Igual que nos ocurre cuando alguien es muy detallado en su narración, yo tuve entonces la sensación de conocer perfectamente aquel lugar. Como si hubiera estado o como si estuviera ahí.
Es difícil hallar datos generales, aunque no específicos, del club. En algunos casos, miembros fervorosos saltan de sus filas hacia otros clubes y en otros vuelven a él luego de ser expulsados de otras logias. Lo que sí es totalmente corroborable es que el club tiene una cifra de miembros que ningún libro de actas podría llegar a asentar ya sea por su movilidad o por su cantidad.
En el recuento oscilante de los tiempos dicen que hubo, hay y habrá historias fabulosas que realmente se destacan dentro del inmaterial edificio de la sede social del club al que nadie es gustoso de pertenecer, aunque son de remarcar también aquellos que se niegan a abandonar sus filas.
Había, hay y habrá, por millones, socios que pagan la cuota a regañadientes. Un infinito número de abonados a fracasos de diferentes tamaño y calidad : pequeños, grandes, intencionales, casuales, y hasta un número indeterminados de socios que habiendo obtenido la invitación de otros clubes se niegan a reconocerse en otro lugar que no sea el del Club del Fracaso. Este último un caso casi tan común como el de los que siendo inevitablemente parte del Club fingen pertenecer a otras instituciones, y en algunos casos circulan por los pasillos con credenciales apócrifas o distintivos falsos que, al extremo, terminan en autoconvencimiento.
Nadie prestó nunca demasiada atención a las historias del club. No obstante son destacables; ningún otro club podría haber existido de no poseer éste la masa de asociados más grande la historia de la humanidad.
Recuerdo una de sus salas. Generalmente y a pesar de su arquitectura compleja y soberbia en tamaño, los que por allí frecuentan suelen dar vueltas en no más de dos o tres salones. El estilo victoriano que los arquitectos y artistas le han dado es poco cierto ya que siempre se esta construyendo, redecorando, reparando y variando las formas desde el mismo fracaso de los que intentan darle una y no alcanzan a completarla ya sea por fallas en los cálculos de material, distracciones en la proyección, torpeza en la factura o accidentes mínimos interpuestos entre los bocetos y la realización.
No deseo detenerme en el aspecto de la instalaciones ya que de hecho todos, alguna vez al menos, hemos formado parte del Club.
Al entrar por sus enormes puertas la sensación de soledad se percibe de inmediato. La conciencia de que allí habita la mayoría no se condice con el espíritu del recién llegado o del que ha tratado de salir y se vio apenas saliendo de una habitación para entrar en otra. La oscuridad y la decoración lo asemejan a un castillo repleto de falsas paredes, puertas bloqueadas, pasillos laberínticos y escaleras que giran para terminar donde empiezan.
En uno de los salones, quizás el más visitado por los más animosos, se encuentra una larga galería de socios que, en algunos casos, ayudan al visitante a suavizar su sensación de desesperanza con una inútil percepción de identificación representativa del Club.
Allí, vagando en soledad entre la más inmensa multitud, se escuchan las historias más desgarradoras y también las más absurdas, sin con esto decir que no las exista combinadas. Un clásico dentro de los indescifrables murmullos es la cita de algún mínimo detalle que hizo la diferencia entre pertenecer a este club o estar disfrutando de algún otro.
Todo esta por aquí, todo alrededor de uno, y por más que las historias son tan interesantes como las que más, nadie presta mayor atención a ellas si no una vez que el egresado, ya perteneciente a otro club, las utiliza como serie de anécdotas que sirven para aumentar la admiración de los nuevos compañeros del Club de la Victoria, Club de la Fama, Unión del Éxito, etc. Algo así como “antes de llegar aquí pertenecí diez años al Club del Fracaso”.
Recuerdo por ejemplo a Edison enumerar las veces que había estado dando vueltas por los pasillos del club, pero claro, todo esto una vez que ya no lo frecuentaba. Y aun más impresionantes eran los casos post morten, ya que mucha gente ignora que Van Gogh murió en las instalaciones del club y su cadáver fue requerido por otros clubes tiempo después de muerto como ocurrió con los casos: Melville, Kafka, Trosky, Marilyn Monroe, y una lista escalofriante de nombres cuya permanente inquietud (inclusive dentro del club) les valieron el traslado aunque ellos jamás se enteraron.
Así y por montones, la ciencia, el deporte, el arte, la política y demás actividades perpetúan incoherencias temporales que, reacomodadas, unos llaman justicia y otros azar.
La imposibilidad de llevar un registro hace que sea una tarea humanamente inviable : casos como el del hombre que no pudo asesinar a su esposa por esta fugarse con su amante dos minutos antes, el del músico que perdió su mano derecha luego de componer el primer rock and roll que nadie llegó a escuchar o el del general revolucionario que no contó con aquel espía, se mezclaban en una maraña de subjetividad.
El caótico club puede jactarse de haber visto a Jesucristo y a Hitler, a Charles Manson y a Gandhi, al chico aquel que sentía como su amor no era correspondido y la señora que acaba de ver el número de su cartón de lotería volver a formar parte de la mayoría cuasi absoluta.
Reprobados, derrotados, ignorados y desafortunados bailan la cadencia del ritmo machacante y antimusical de las intenciones que mueren en si mismas.
Nadie nota que en los pasillos vagan los destinos disconformes y los espíritus conformistas. Nadie nota que allí va un personaje que Shakespeare había imaginado para una obra y luego descartó, nadie pone la vista en aquel que acaba de llegar tarde a la audiencia para una puesta en Boadway.
Viera alguien el desanimado té que reúne a aquel ladrón sorprendido por la policía, a la adolescente engañada por Cupido, al futbolista quebrado antes de llegar a ídolo, a la escritora abandonada por las musas y al señor derrotado en las urnas de las elecciones de su pueblo.
De todos los salones del Club del Fracaso el más terrorífico quizás sea este. El salón de los espejos. Uno de los más frecuentados. A pesar de su nombre, estos reflejos son tan engañosos como aquellos que había en los viejos parques de diversiones. No somos quienes nos ponemos frente a ellos los que nos reflejamos. En este salón los fracasos propios se transforman combinándose para dar reflejos comunes que a la vez son menos dolorosos. Allí se observa el fanático del equipo que acaba de perder la final del campeonato, allí ve su rostro el soldado que recibe la orden de retirada y el televidente que acaba de ver salir de pantalla para siempre su programa favorito.
Muchas veces he oído preguntas flotando en el ambiente; preguntas del tipo ¿por qué a mi? ¿Qué hubiera pasado si elegía otra opción?, las respuestas nunca llegan a escucharse concretamente. Lo cierto es que él club genera el rumor de algo en movimiento constante ya que está permanentemente recibiendo y despidiendo socios por millones y a velocidades sorprendentes.
No recuerdo si estuve en aquella reunión donde alguien lo nombró, pero si sé que estuve en el club. Ahora no sé bien que me habrá llevado a pensar en aquellos tiempos, quizás conozco de memoria sus pisos y deseaba reconocerme como parte de algo. Lo cierto es que mi paso por él no es en vano aunque sea permanente. Aprendí que como todo Club tiene sus reglas y se también algunos de los pecados que no debería cometer.
Se que la desesperación, a pesar de ser la recepcionista, no es buena consejera a la hora de transitar sus pasillos. Se que nunca debería olvidarme que aún estando lejos siempre se puede volver. Se que las puertas siempre están abiertas para todo el mundo y también aprendí que no debo creer jamás en la certera frase de oxidadas letras que da la bienvenida en su entrada principal : “Aquí esta tu destino porque tu destino no podría ser otro”.















por José M. Pascual

viernes, 1 de mayo de 2009

Sin querer te vi llegar...


Como no te voy a extrañar
Cuando te vea en fotos,
Y llore como un niño acobardado...

Como voy a hacer para olvidar
Cada vez que apoye mis labios
Sobre ese esbelto cuerpo que llevas
Bajo ese festival de sensaciones
Que aparecen cada vez que te veo...

Como voy a hacer para echarte de menos
Cuando recuerde que me prestaste esa figura
Cada vez que mi ser necesitaba
Una escapada de esta realidad
Que me abruma y desplaza...

Como voy a hacer para hacerte desaparecer
De mis días, cuando llegaste justo
En que todo parecía perdido...

Como voy a hacer para despreciarte de mi vida
Cuando vos me hiciste creer en ella...

Como voy a hacer, no lo sé.
Pero tampoco quiero saberlo...
Porque de alguna manera
Siempre vas a estar conmigo.






















LMF P/ QUIEN LEVANTE LA MANO Y DESPLIEGUE UNA SONRISA.