
Te absuelvo del recuerdo mío que por momentos pertenece a tu memoria,
y que sin poder describir el detalle de ningún instante se aparece repentino en tu pensar veloz de alguna noche.
Te absuelvo de mi nombre, de mi piel y de mi cuerpo,
que tal vez sin poder ordenar esas formas las deseas inconsciente en ese sueño atrevido que me acerca y que te abriga.
Te absuelvo de la locura y de la calma.
Esa que pudiste acaparar quedándote conmigo,
del deseo incontrolable de ese rato de placer que creímos merecido.
Te absuelvo de esta historia de pasiones y cobardes,
de finales inventados y verdades mantenidas ,
de inmediatez que saciaba
y eternidad que dolía.
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