lunes, 31 de agosto de 2009

Eternidad


Creo que voy a estallar,
hay cosas en el alma q se despertaron,
respuestas que contra la pared no se van a encontrar,
en las revistas nunca van a estar,
escondidas en un libro,
guardadas en una estrella,
transpiradas en tu piel, quiza...

Y es que todo se ve tan lindo en tu mirar
q alguna vez en el cielo crei estar,
es tan fresca tu vida,
siento como tus besos cierran mi herida.

Hoy mirar alrededor no es una locura,
cuando en la sombra se trasluce tu figura,
que me transporta a otro lugar,
ese, en el q tus alas me regalan,
la eternidad...

jueves, 27 de agosto de 2009

La sed y la herida


Crear un lenguaje de cuerpo intenso,
rara belleza e insólitas formas;
oscuro y vivo
como acaso sea lo profundo del mar.

Light My Fire...


Cercana a la avenida Monseñor Rivero, travesía de los cafecitos, se esconde una plaza recoleta. En su centro, el busto de un hombre anónimo, escultura de mal gusto, es soberano sobre los asientos desiertos, desentendidos de quien en el borde, esperando no ser atropellado, descansa sobre la orilla de la acera. Es un muchacho de rostro ensimismado, se dedica a vender discos compactos, copias ilegales cuyo catálogo ofrece música rock de los setenta. Tiene un reproductor. Escucha Light my fire de Jim Morrison. En medio del canto se oye la frase And our love become a funeral pyre, que nadie entiende. El vendedor suelta una lágrima inadvertida, mientras inevitable como la tarde ha empezado la lluvia, y los automóviles pasan a gran velocidad, salpicando barro, barro citadino sobre la cara.

martes, 18 de agosto de 2009

Pasá, la puerta esta abierta para vos...


Sentado de espaldas al atardecer, con una sombra proyectada a sus pies, de silueta deforme, estaba Erick con su nariz sangrante y la mirada sostenida en una dirección perdida. En un parque triste, sin bulla ni gente en silencio.

Sin importar como llegó ahí, estaba sentado sobre una banca incompleta de parque público, tratando de reponerse de un esfuerzo emocional más que físico, que lo mantenía concentrado en un punto ciego, sin pestañear, dentro o fuera de su mundo. Sus dedos entrecruzados al azar, estaban rojos por el frío clima de esa hora, pero Erick no lo sentía.

Aunque alguien rondara el lugar, y viendo el estado de Erick, no se habría acercado. La energía tensa que salía de su cuerpo no permitía que nada se sumergiera en su aura.

Erick no habría dejado que nada interfiriese con sus impulsos creativos. Alejar de manera tan violenta a sus padres y amigos, le había inspirado.

Luego de un momento, Erick se desvanece en lágrimas, que remojan la sangre seca de su nariz y barbilla. Sus manos comienzan a temblar, cediendo a la inclemencia del frío de otoño, o tal vez, cansadas por la rigidez con que las mantuvo adormecidas en su falda. De pronto cae de rodillas al suelo húmedo, deja caer su cabeza, mirando hacia el suelo, rindiéndose, y entre sollozos con su voz tibia dice:

- Ya no más.

*** Memorias de un Boludo ***


Otra vez me dejaste en la espera por tus besos, otra vez me dejaste con las palabras en la boca, palabras que deseaban expresarte el más puro y tierno amor. Otra vez me quede solo e ilusionado imaginando el regreso de tu amor por mí. Otra vez me siento perdido…
Otra vez siento que me has dejado solo en medio del desierto, donde habitan los buitres asechando por su presa. He quedado solo como un indefenso roedor siendo asechado por su enemigo en una casería sin final.
No me ilusiones otra vez… no te das cuenta que cada palabra que sale de tu boca me lastima cada vez mas, basta ya! No jugaras otra vez conmigo.
Basta ya! No sigas, retrocede sobre tus pasos y date cuenta a cuantas personas lastimaste hace un tiempo atrás. Basta ya! No mires hacia delante, mejor mira tu pasado y tu presente, date cuenta que en un rincón del planeta se encuentran unos ojos perdidos llenos de lagrimas y dolor, expresando la gran pena que lleva dentro del corazón, ¿Qué acaso no te das cuenta que alguien está sufriendo por ti, por el amor que le juraste, por el amor que prometiste luchar…? Ya date cuenta que una personita, aquí, te está amando con toda su alma y tu solo la estas lastimando.
Basta ya! No lo hagas otra vez! Avanza o retrocede, decídete de una vez. Juega las cartas que tu destino te ha obsequiado, o te juegas todas las cartas por tu pasado que te asegura un futuro feliz, o te arriesgas a apostarlas por un futuro incierto arriesgándote a perder todo lo que pasado te podría haber dado. Si optas por la segunda opción, el pasado desaparecerá para siempre de tu memoria, dejando tu presente a la deriva y un futuro lleno de recuerdos, que apostaría todas mis cartas te arrepentirás de haber dejado…
Otra vez este presente me arrastro a recordarte, otra vez mi corazón cuestiona tu ausencia… Basta ya! Toma conciencia.

Tal vez nunca supimos entendernos...


Quiero encontrarte

vivirte en esta realidad

valbuseante, quieta...

Nunca espere buscarte

y fusionando atomos

ahi estabas, espesa

radiante,

cuadro vacio repleto

de esperanzas inmoviles

que aguardan ser despiertas...

Deseos intimos,

cargados de placeres oscuros

silbaban en la bruma

aquella noche que despertaste mis sentidos

...Anhelos desesperados regresan

buscando un sin fin de interrogantes

nunca dichos, y ahi estas

espesa, radiante, iluminando

cada linea de este escrito

que tal vez, nunca te llegue...

sábado, 15 de agosto de 2009

Un sorbo en blanco y negro


–Esas fotos en blanco y negro, las personales en particular, me entristecen. Reacción relativamente normal. Lo desconcertante es que sean las más recientes las que agudicen ese sentimiento de añoranza, hasta el punto de quitarme el habla durante días. No puedo evitar verme 40 años mayor, echando de menos el presente.

Renato Llerena acercó la taza a sus labios, pero no llegó a sorber el café, únicamente inhaló su aroma. Era un placer infantil que se le hizo costumbre. No recordaba haberlo bebido nunca. Renato prosiguió…

–40 años mayor, lejos de este presente, de estos días próximos que aún no he vivido y que habrán pasado de mí sin darme apenas cuenta. ¡Por qué cuantos más años tengo todo se hace cada vez más fugaz! Mi niñez duró algo cercano a una eternidad; la adolescencia, menos de lo que hubiese querido. El resto se parece a un recuerdo ajeno, a las anécdotas de un amigo.

Miró a sus tres colegas, con quienes se reunía todos los jueves en el café Cordano. Desde un principio, acordaron que en cada sesión sólo uno tomaría la palabra. Tenían otros grupos para conversar. Renato prosiguió…

–Estoy casi seguro de que tiene que ver con la concentración. A mis 37 años he remplazado la edad por la relatividad del tiempo y es indiscutible que fui niño hace uno o dos días. Y es porque ahora no me concentro en el presente. Mis acciones las realizo pensando en el pasado y en el futuro, en el por qué y para qué, y lo que hago no dura, no se ensancha en el instante.

Su mirada contempló la nada y el brillo húmedo de sus ojos agregó unas cuantas palabras. Los tres colegas no perdieron detalle, escucharon todo. El camarero los interrumpió con una nueva ronda de cafés. Renato prosiguió…

–¿Estoy casi seguro? Es más probable que desee creerlo. Uno recuerda los sucesos de la infancia, pero no la forma de concebirla, de entender la razón de cómo eternizarla. Uno ahora sólo alcanza a especular, pero no hay certezas, porque un niño no analiza su circunstancia, simplemente se dedica a explorar cada segundo, sin ningún interés de cronometrarlo.

Sus tres colegas, aprovechando la pausa, se acercaron el café a los labios, pero no lo sorbieron, únicamente inhalaron su aroma. Era una costumbre aprendida de quien ese día tomaba la palabra. Renato prosiguió…

–Y más allá de cualquier demostración, a favor o en contra, es evidente que.

Renato, que iba a continuar la frase, abrió la boca, mas no salió palabra. Sus colegas se quedaron con un sutil sinsabor. El aroma del ambiente lo disipó. De vez en cuando, solían echar de menos el beber café. Renato prosiguió…

–¿En cuánto influirá que los adultos tengamos consciencia de nuestra existencia efímera? Si uno no pensara en ello, sentiría que es eterno y no tendría sentido fragmentar el tiempo. Toda acción duraría igual que otra. ¿Y la curiosidad? ¿El deseo? ¿El miedo? Al fin y al cabo son información que acelera o ralentiza cada momento. ¿La ignorancia te acerca a la eternidad del instante y el conocimiento a la intangibilidad del porvenir?

Perdido entre sus conjeturas y dudas –agobiado–, intentó dejar su mente fuera del alcance de la razón. Lo consiguió. Aunque él no lo entendió así. Sin pensar en lo que hacía, dio un sorbo al café. Ese instante duró toda su niñez.

por Rafael R. Valcárcel

jueves, 13 de agosto de 2009

SOLO POR AMOR


Camino por mi camino.Mi camino es una ruta con un solo carril, el mío.
A mi izquierda un muro eterno, separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, del otro lado del muro.
De vez en cuando en este muro hay un agujero, una ventana, una hendidura… y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un día mientras camino, creo ver, del otro lado del muro, una figura que pasa a mi ritmo, en mi misma dirección.
Miro esa figura: es una mujer, es hermosa.
Ella también me ve. Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonrío… y me sonríe.
Un momento después ella sigue andando su camino y yo apuro la marcha porque espero ansiosamente la próxima oportunidad de cruzarme con esa mujer.
En la próxima ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.
Parece tan encantada conmigo como yo con ella.
Le digo por señas lo mucho que ella me agrada.
Me contesta por señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continúa…
Me digo que más adelante en el camino, habrá seguramente una puerta y quizás pueda yo cruzar a encontrarme con ella.
Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro por encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco más adelante la puerta aparece.
Allí está del otro lado, mi ahora deseada y amada compañera, esperando, esperándome.
Le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire.
Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito.
Emprendo contra la puerta para reunirme con ella, de su lado del muro.
La puerta es muy estrecha, paso una mano, paso el hombro, hundo un poco la panza, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza pero mi oreja derecha se queda trabada.
Empujo.
No hay caso, no pasa.
Y no puedo usar mi mano para torcerla, porque no podría poner ni un dedo allí…
No hay espacio para pasar con mi oreja, así que, tomo una decisión…
(Porque mi amada está allí, y me espera…).
(Porque es la mujer que siempre soñé y me llama…)
… Saco una navaja de mi bolsillo y de un sólo tajo rápido, me animo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y tengo éxito, mi cabeza consigue pasar…
Pero después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda trabado.
La puerta, no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio, mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi otro brazo no pasan…
Ya nada me importa, así que…
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo envión y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando como sin vida, pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que no puedo atravesar la puerta…
Ya casi… casi, estoy del otro lado.
Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado enganchado del otro lado.
Por mucho que fuerzo y me esfuerzo, no puedo pasarlo.
No hay caso, la puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella.
Demasiado angosta, no pasan mis dos pies…
No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atrás… Así que, agarro el hacha, y apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.
Ensangrentado, a los saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos, me encuentro con mi amada.
Le digo:
- Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los costos por ti… Todo vale en la guerra y el amor. No importan los sacrificios… valían la pena si eran para encontrarse contigo… para poder seguir juntos… juntos para siempre…
Ella me mira, se le escapa una mueca y me dice:
- Así no, así no quiero… A mí me gustabas cuando estabas entero.







Jorge Bucay.

La botella del mar tuvo otra orilla


No aprendimos la leccion...