
Llegaron los llamados extracurriculares, un sin fin de charlas en las cuales no recuerdo ni una palabra o bien me acuerdo hasta el lugar de las comas y las tildes, bien no lo sé. Ambos veíamos pedazos de glaciares desparramados quienes fueron marcando a fuego el rumbo hacia lo desconocido o nuevamente nuevo para alguien. Perpetuado en risas detrás de un monitor mientras el sonido a río partía de una Supernova inquebrantable veía correr los días en que los dos, cada uno por su lado claro esta, celebraban el sol diario. Compartiendo el correr de los días, ya estábamos entrando en épocas de planificar vacaciones, estas habían quedado nulas para mí puesto que tuve que tomar una decisión crucial en mi vida por esas tardes, con el peso de acertar en la elección la falta de posibilidades en la "ciudad-pueblo" en la que nací, resido y pienso morir (aunque alguna "Contadora", con tres hijos, un hermoso perro, y muchas casas, centrándose la mas importante en el centro de una ciudad llamada Castelar o algo así) haga el humilde esfuerzo de ir por la vereda de enfrente. La certeza de que este tren no volvería a pasar y el proyecto de poder culminar mis estudios universitarios algún día y dejar de acarrear problemas de índole económico hablaron por si solos. Bien, la decisión ya estaba tomada, pero... ¿ la presión que sentía, y por la cual desinterese al mundo? ¿los constantes roces verbales? ¿que estaría haciendo por estos momentos ella? ¿trabajando? ¿estudiando? ¿haciendo planes? No! Eso no debía ser para ella, seguramente esos pensamientos venían traicionados por alguna de sus amigas, no era esa clase de mujer pensaba una y otras ves hasta el cansancio. Tenia que estar disfrutando de sus tardes de sol junto a su novio, sin libros, sin preocupaciones, y así fue, por fotos pude admirar la belleza de alguien que sabia lo que quería, al menos eso fue antes unos días atrás al menos. Había pasado por la bella costa atlántica, siendo su parada una playa algo modesta, sin mucha gente, en la cual poder descansar los errores sufridos y aciertos durante todo el transcurso del año anterior (que, entre nosotros, fue como haber entrado en el laberinto del terror teniendo como salida el 31 de Diciembre del 2008 a las 23:59), el paraje fue nada mas ni nada menos que San Bernardo, muy cerca de todo y tan cerca de la nada que tiempo antes sentí como mi piel. Al regreso todo fue aquel comienzo, yo admirando su innata luz, paralizado ante cada intervención de un simple ja,ja,ja...
LMF
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