martes, 18 de agosto de 2009

Pasá, la puerta esta abierta para vos...


Sentado de espaldas al atardecer, con una sombra proyectada a sus pies, de silueta deforme, estaba Erick con su nariz sangrante y la mirada sostenida en una dirección perdida. En un parque triste, sin bulla ni gente en silencio.

Sin importar como llegó ahí, estaba sentado sobre una banca incompleta de parque público, tratando de reponerse de un esfuerzo emocional más que físico, que lo mantenía concentrado en un punto ciego, sin pestañear, dentro o fuera de su mundo. Sus dedos entrecruzados al azar, estaban rojos por el frío clima de esa hora, pero Erick no lo sentía.

Aunque alguien rondara el lugar, y viendo el estado de Erick, no se habría acercado. La energía tensa que salía de su cuerpo no permitía que nada se sumergiera en su aura.

Erick no habría dejado que nada interfiriese con sus impulsos creativos. Alejar de manera tan violenta a sus padres y amigos, le había inspirado.

Luego de un momento, Erick se desvanece en lágrimas, que remojan la sangre seca de su nariz y barbilla. Sus manos comienzan a temblar, cediendo a la inclemencia del frío de otoño, o tal vez, cansadas por la rigidez con que las mantuvo adormecidas en su falda. De pronto cae de rodillas al suelo húmedo, deja caer su cabeza, mirando hacia el suelo, rindiéndose, y entre sollozos con su voz tibia dice:

- Ya no más.

2 comentarios:

  1. Ey loco!
    Je, las pintadas de la calle llaman la atencion veo!
    Buenisimo, voy a pasr con tiempo a leer las cositas que nacen por aqui
    Saludos!
    FeR!

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  2. Hola, gracias por la buena onda! pasaba a ver un poco qué onda. Me gusta esto de acompañar el texto con fotos... Mucha suerte, cuidate!

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